Un rasgo de curioso del problema ontológico es su simplicidad, que puede formularse en dos monosílabos castellanos: “¿Qué hay? Y pueden además responderse en una sola palabra: “Todo” y todos aceptarán
Esa respuesta como verdadera, sin embargo,
esto es sólo decir que hay lo que hay.
Queda lugar
para discrepancias en casos particulares; y así la cuestión ha persistido a
través de los siglos.
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| Willard Van Orman Quine - La Relatividad Ontológica y Otros Ensayos |

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