El brillo soñador, dulzura empalagosa de profundidad y de haber dado, temblores y dolor de piedad, y más oscura la autocompasión de lo que ahora no puede ser.
Tocado, conocido, ¿se aferraba a…?
Tocado, conocido, ¿se aferraba a…?
¿Qué varilla en el corazón, qué flama de hielo. La paciencia, mano sobre mano, sobre la cara – roca? , hora en hora, sobre los témpanos.
Le espera lo peor, “el sin hacer”
El silencio, la espera… pero no en la naturaleza. El silencio profundo que fluye furtivo en el vientre de la creación.
Esta cárcel, la paciencia, cuya profunda ternura.Le espera lo peor, “el sin hacer”
El silencio, la espera… pero no en la naturaleza. El silencio profundo que fluye furtivo en el vientre de la creación.
Los círculos de belleza cuyo espacio en la oscuridad, y, un valor ligeramente a latidos, contra la pared interior, en contra de la mente, la extrañeza, la maravilla.
Nosotros… los tanto, y ahora el hasta ahora.